Cuál es la función de cada disciplina
Durante décadas han existido mitos alrededor de la atención en salud mental. Muchas personas dudan entre acudir con un psicólogo o con un psiquiatra, o temen que si se les sugiere una interconsulta médica significa que su condición es 'demasiado grave'. En la práctica clínica contemporánea, ambas profesiones no compiten: se complementan.
La psicología clínica aborda los patrones de pensamiento, las dinámicas emocionales, los hábitos y las herramientas de afrontamiento que la persona utiliza ante las dificultades. Por su parte, la psiquiatría es una especialidad médica. El psiquiatra valora si hay una causa médica y si un medicamento puede ayudar en tu caso.
Cuándo es conveniente la intervención conjunta
Existen momentos donde el nivel de angustia, depresión o insomnio es tan elevado que a la persona le resulta sumamente difícil concentrarse, reflexionar o aplicar los aprendizajes de la terapia psicológica. En esos casos, un medicamento indicado y supervisado por un psiquiatra puede ayudar a disminuir los síntomas, lo que a veces facilita continuar la psicoterapia.
- Cuadros de ansiedad intensa con ataques de pánico frecuentes.
- Episodios depresivos donde hay pérdida de interés en lo que antes disfrutabas, agotamiento físico severo o alteración crítica del sueño.
- Trastornos por consumo de sustancias que requieren dejar una sustancia con supervisión médica.
- Condiciones afectivas o de desregulación que no han cedido únicamente con psicoterapia tras un tiempo razonable.
La importancia de un abordaje coordinado
Un temor frecuente es volverse adicto a las pastillas. Un tratamiento psiquiátrico responsable explica qué se espera de cada medicamento, sus riesgos y cuánto podría durar. Algunos medicamentos, como las benzodiacepinas, pueden causar dependencia, por eso su uso se supervisa y ningún medicamento se suspende por cuenta propia. La duración depende de cada caso y se decide con el psiquiatra.
Si ya ves a un psicólogo y a un psiquiatra, pídeles que se coordinen y cuéntale a cada uno lo que te indicó el otro. La meta se acuerda contigo al inicio y se revisa durante el tratamiento.

